21 feb 2026

Aula 19. Federico Axat.

 

Aula 19 es una novela de terror del escritor español José Antonio Cotrina, publicada en 2013, y considerada una de las obras más inquietantes del terror contemporáneo en español, especialmente dentro del cruce entre horror cósmico, terror psicológico y narrativa juvenil oscura.

La historia se sitúa en un instituto aparentemente normal, donde un grupo de estudiantes queda atrapado en el aula 19 tras un suceso inexplicable. A partir de ese momento, el espacio comienza a comportarse como una entidad cerrada, con reglas propias, alteraciones temporales y una lógica que escapa a la comprensión humana. El aula deja de ser solo un lugar físico y se convierte en un territorio hostil, casi consciente, que somete a los personajes a pruebas extremas.

Uno de los grandes aciertos de la novela es su manejo del espacio como prisión metafísica. Cotrina construye un horror progresivo, claustrofóbico, donde el miedo no proviene únicamente de lo que aparece, sino de lo que no puede explicarse ni controlarse. Hay una clara influencia del terror lovecraftiano, no tanto en criaturas concretas como en la idea de fuerzas incomprensibles, ajenas a la moral humana y absolutamente indiferentes al sufrimiento.

Los personajes están bien definidos y evolucionan bajo presión. La novela explora cómo el miedo, el aislamiento y la certeza de una posible muerte deforman la identidad, sacan a la luz la violencia latente y rompen los vínculos sociales. En ese sentido, Aula 19 funciona también como una reflexión oscura sobre la adolescencia, la autoridad, la culpa y la pérdida de la inocencia.

El tono es seco, directo y perturbador, sin concesiones al optimismo. Cotrina no suaviza la experiencia

para el lector joven: la violencia, la desesperación y el fatalismo están presentes de forma explícita. Esto ha hecho que el libro sea especialmente valorado por lectores que buscan terror serio en español, alejado del cliché y del didactismo.

En resumen, Aula 19 es una novela opresiva, inteligente y profundamente inquietante, que demuestra que el terror en español puede ser ambicioso, conceptual y emocionalmente devastador. Es una lectura muy recomendable si te interesa el horror psicológico, los espacios cerrados con reglas imposibles y las historias donde la realidad se descompone lentamente.

20 feb 2026

Silent House (2011).

 

Silent House (2011) es una película de terror psicológico dirigida por Chris Kentis y Laura Lau, protagonizada por Elizabeth Olsen. Se trata del remake estadounidense de la película uruguaya La casa muda (2010), y su mayor rasgo distintivo es su aparente rodaje en una sola toma continua (falso plano secuencia), recurso que define tanto su identidad estética como sus límites narrativos.

La historia sigue a Sarah, una joven que regresa con su padre y su tío a una casa familiar aislada para prepararla antes de venderla. Lo que comienza como una noche incómoda se transforma en una experiencia progresivamente angustiante, marcada por ruidos inexplicables, espacios oscuros y una sensación constante de amenaza. El espectador queda atrapado en la subjetividad de la protagonista, sin puntos de descanso ni cambios de perspectiva.

Desde el punto de vista formal, Silent House apuesta todo a la inmersión. La cámara sigue casi siempre a Sarah de cerca, generando una sensación de encierro y vulnerabilidad muy efectiva. La ausencia de montaje tradicional refuerza la ansiedad, elimina la distancia crítica y convierte la casa en un laberinto mental además de físico. En este sentido, la película se alinea más con el terror experiencial que con el terror narrativo clásico.

Elizabeth Olsen sostiene prácticamente todo el film con una interpretación intensa y físicamente

exigente. Su actuación fue uno de los aspectos mejor valorados, incluso por críticos que señalaron problemas en el guion. La película, sin embargo, divide opiniones: mientras algunos celebran su propuesta formal, otros consideran que el recurso del plano secuencia termina siendo un truco que no compensa un desarrollo argumental irregular.

Sin entrar en spoilers, uno de los puntos más controvertidos es su resolución, que recontextualiza los eventos de la noche desde una clave psicológica. Para parte del público, este giro aporta profundidad y coherencia; para otros, debilita el terror construido previamente y deja una sensación de artificio.

En conjunto, Silent House es una película arriesgada en lo técnico, eficaz en la creación de atmósfera y tensión inmediata, pero limitada en su impacto a largo plazo. No es una obra de terror convencional ni de sustos fáciles, sino una experiencia cerrada, claustrofóbica y muy dependiente de su forma. Resulta especialmente interesante si te atrae el terror psicológico, el uso experimental de la cámara y las narrativas centradas en la percepción y el trauma.