25 feb 2026

VUELVE A MÍ de Rubén Sánchez Trigos.

 

VUELVE A MÍ es una novela contemporánea de Rubén Sánchez Trigos publicada en 2025 por Grijalbo, encuadrada dentro del thriller con elementos de terror y suspense, y con una fuerte carga de misterio y crítica social.

🧠 Sobre el autor

Rubén Sánchez Trigos es un escritor, guionista y profesor universitario español especializado en ficción fantástica y de terror. Es doctor en Comunicación Audiovisual y ha publicado varias novelas, incluyendo Los huéspedes (finalista del Premio Drakul), Bajo el barro y La noche de Venus.

📖 Sinopsis y estructura de la novela

La narración arranca en 2004, cuando un hombre entra en un hospital de Madrid con la esperanza de ver nacer a su hija —pero recibe la devastadora noticia de que ha muerto al nacer, seguida de un suceso aún más inexplicable.

Avanzando diecinueve años, el foco se sitúa en Silvia, una joven de Leganés que, tras presenciar la muerte de su mejor amiga en una protesta, la abraza y provoca algo inusual: su amiga vuelve a la vida.

A partir de ahí, Silvia se enfrenta a un don que no comprende y que la obliga a entrar en un camino fuera de su control. Este talento extraordinario la convierte en objeto de interés para una empresa que parece innovadora, pero que alberga intenciones siniestras y ocultas.

🧩 Temáticas principales

  • Thriller con toques sobrenaturales: el retorno a la vida de una persona tras la muerte introduce un eje fantástico en la trama.

  • Crítica social y laboral: la novela se presenta también como una metáfora de aspectos oscuros del mundo laboral y de la explotación dentro de estructuras corporativas modernas.

  • Misterio y terror: elementos inquietantes y suspense acompañan el hilo narrativo desde la escena inicial hasta el desenlace.

📚 Estilo y recepción

Vuelve a mí combina suspense, misterio y crítica social con un ritmo narrativo que mezcla lo cotidiano con lo inquietante. Ha sido descrita por medios como Diario 16 como ejemplo del “terror español” contemporáneo.

24 feb 2026

Angel’s Egg (Tenshi no Tamago): el anime gótico que no quiere explicarse.


Hay películas que se ven.

Otras se entienden.

Angel’s Egg (Tenshi no Tamago) no hace ninguna de las dos cosas: se atraviesa.

Estrenada en 1985 y dirigida por Mamoru Oshii, con diseño visual de Yoshitaka Amano, esta obra es uno de los experimentos más radicales y herméticos del anime. No intenta seducir al espectador ni ofrecer respuestas claras. Su ambición es otra: construir una experiencia gótica, silenciosa y profundamente incómoda que se instala en la memoria mucho después de terminar.

La película presenta a una niña que recorre una ciudad muerta cargando un huevo gigante. Un hombre armado aparece y camina junto a ella entre ruinas, agua estancada y sombras. No hay

explicaciones, ni contexto, ni reglas del mundo. Oshii elimina cualquier estructura narrativa convencional y deja al espectador solo frente a las imágenes, obligado a interpretarlas o a rechazarlas.

El huevo es el centro simbólico absoluto. Nunca se revela su contenido, pero su peso emocional lo domina todo. Puede leerse como fe, esperanza, Dios, una verdad interior o una ilusión necesaria para seguir existiendo. La tensión constante nace de una pregunta simple y devastadora: ¿qué ocurre si dedicas tu vida a proteger algo y no soportas descubrir qué hay dentro?

Visualmente, Angel’s Egg es gótico en estado puro. Arquitecturas gigantes y decadentes, casi catedralicias, se alzan sobre personajes diminutos. Cruces, diluvios, peces espectrales y estatuas rotas componen un mundo que parece el resto fósil de una religión olvidada. No es un gótico decorativo ni estético por moda, sino un gótico espiritual, donde la sensación dominante es la de un Dios ausente y templos vacíos.

El sonido refuerza esa idea de abandono. Hay poco diálogo, música mínima y largos silencios que pesan más que cualquier explicación. El ritmo es lento, deliberadamente contemplativo, casi ritual. La película no empuja a seguir mirando; obliga a quedarse, a observar, a soportar la quietud.

Este tono no es casual. Oshii realizó Angel’s Egg durante una crisis personal profunda, tras perder su fe cristiana. Por eso la película no es religiosa, sino post-religiosa. No habla de creer, sino de lo que queda cuando ya no es posible hacerlo. No ofrece redención clara ni consuelo final, y esa ausencia es precisamente su núcleo emocional.

Para algunos espectadores, Angel’s Egg es una obra maestra del anime experimental, hipnótica y devastadora. Para otros, es lenta, incomprensible y frustrante. Ambas reacciones son válidas, porque la película no busca consenso ni aprobación. Su objetivo no es gustar, sino existir como una pieza de arte oscuro y radical.

Su influencia se percibe en obras posteriores como Ergo Proxy, Texhnolyze, Serial Experiments Lain o Haibane Renmei. No tanto en la forma, sino en la valentía de usar la animación como vehículo de ideas abstractas, silencio y vacío existencial.

Angel’s Egg no es una película para ver con distracciones ni expectativas narrativas. Es para quienes buscan simbolismo, estética gótica y una experiencia que incomode. No se entiende del todo, no se cierra, no se explica. Se recuerda. Y a veces, se carga como ese huevo: sin saber exactamente por qué, pero con miedo a soltarlo.