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9 abr 2025

Libro de Leviatán.

En La Biblia Satánica (1969) de Anton Szandor LaVey, el Libro de Leviatán es la cuarta y última sección del texto. Este libro se centra en la magia ritual y la importancia del uso de la palabra hablada en los rituales satánicos.

El Libro de Leviatán está compuesto principalmente por invocaciones y fórmulas mágicas utilizadas en los rituales satánicos. Aquí, LaVey enfatiza la importancia de la voz como herramienta de poder, y cómo la entonación adecuada de las palabras puede influir en el mundo y en la voluntad del mago.




Temas Claves:

  1. El Poder de la Palabra: LaVey sostiene que la entonación y la proyección vocal son esenciales en la práctica mágica. Según su perspectiva, la magia es una forma de manipulación psicológica y energética, en la que el lenguaje desempeña un papel fundamental.
  2. Invocaciones Satánicas: Se presentan varias invocaciones en diferentes idiomas, incluyendo el Enoquiano, que según la tradición ocultista, es el "lenguaje de los ángeles". Estas invocaciones están diseñadas para atraer diferentes tipos de energías según la intención del ritual.
  3. Uso Ritualístico: El Libro de Leviatán contiene las invocaciones principales de los tres tipos de rituales satánicos que LaVey establece en su sistema:
    • Rituales de compasión (para ayudar a alguien o a uno mismo).
    • Rituales de destrucción (para canalizar odio o venganza).
    • Rituales de lujuria (para atraer deseo y placer).

Simbolismo de Leviatán

El nombre Leviatán proviene de la tradición judeocristiana, donde representa un monstruo marino caótico y temible. En la simbología satánica de LaVey, Leviatán es una de las cuatro coronas del infierno y está asociado con el elemento agua, representando emociones, deseos ocultos y la fluidez del pensamiento mágico.

Importancia en el Satanismo de LaVey

  • Representa la parte ritualística y ceremonial del satanismo laveyano.
  • Enfatiza la idea de que el Satanismo no solo es una filosofía de vida, sino que también tiene una dimensión esotérica y psicológica basada en la autosugestión y la teatralidad.
  • Consolida la visión del Satanismo como una herramienta para el empoderamiento individual mediante la afirmación de deseos y voluntades.

4 jun 2024

Los Siete Príncipes del Infierno: Asmodeo.

 

Asmodeo, también conocido como Asmodai o Asmodeus, es una figura destacada en la demonología y el folclore, y a menudo se le menciona como uno de los príncipes del infierno. 
Su origen y características varían según las fuentes, pero hay algunas ideas comunes y aspectos interesantes sobre este demonio:

Origen y nombres: El nombre Asmodeo se deriva del hebreo "Ashmedai" y del avéstico "Aeshma-deva," que significa "demonio de la ira." Aparece en textos judíos, cristianos y zoroastrianos, y su figura ha sido interpretada y adaptada en diferentes culturas y tradiciones.

En la demonología cristiana: En la tradición cristiana, Asmodeo es frecuentemente considerado uno de los Siete Príncipes del Infierno. Según algunos textos, es el demonio de la lujuria y la sensualidad, y su misión es incitar a los humanos a pecar a través del deseo carnal.

En el Talmud y el folclore judío: En el Talmud, Asmodeo es descrito como el rey de los demonios. Una de las historias más famosas sobre él es la del Libro de Tobit, donde Asmodeo mata a los siete maridos sucesivos de Sara en su noche de bodas hasta que es expulsado por el arcángel Rafael.

Apariencia: Las descripciones de Asmodeo varían, pero comúnmente se le representa con características bestiales y grotescas. A menudo se le muestra con tres cabezas (una de toro, una de hombre y una de carnero), cola de serpiente, y pies de gallo. También suele ser representado montando un dragón o un león con alas.

Influencia en la cultura popular: Asmodeo ha aparecido en numerosas obras de ficción, desde la literatura hasta los juegos y las películas. En la literatura clásica, aparece en la obra "El paraíso perdido" de John Milton. En la cultura contemporánea, ha sido un personaje en series como "Supernatural" y "Shadowhunters", y en juegos como "Dungeons & Dragons".

Simbolismo: Asmodeo simboliza la tentación y la caída a través de la indulgencia de los deseos carnales. En muchas historias, es un adversario astuto y manipulador, capaz de engañar a los humanos para que se desvíen de sus principios morales.

Rituales y exorcismos: En la magia ritual y el ocultismo, Asmodeo es a veces invocado por aquellos que buscan poder o conocimiento sobre temas prohibidos. Sin embargo, también es objeto de exorcismos y rituales de protección en la tradición cristiana y judía para alejar su influencia maligna.

En la Cábala: En algunas interpretaciones cabalísticas, Asmodeo se asocia con el sefirá Geburá, que representa el juicio y la severidad. Esto refuerza su asociación con la ira y el castigo.

Asmodeo es una figura compleja y multifacética que ha capturado la imaginación de muchas culturas a lo largo de los siglos, siendo un símbolo del lado oscuro de los deseos humanos y la lucha contra la tentación.

15 feb 2019

Leyenda de Afrodita.

Afrodita es la diosa del amor y la belleza, y se identifica en Roma con la antigua divinidad itálica Venus. Según una tradición es hija de Urano y según otra de Zeus y Dione.

En el caso de la primera historia, el nacimiento ocurre en el momento que Cronos (dios del tiempo) corta los genitales de su padre Urano y los lanza al mar, de donde surge Afrodita. De ahí que se le conozca como “la diosa nacida de las olas” o “nacida del semen de dios”.

Una vez que salió del mar, Afrodita fue llevada por los vientos Céfiros, primero a Citera y luego a Chipre, donde las Horas la vistieron y la guiaron a la morada de los Inmortales.

Posteriormente, Platón imaginó que había una Afrodita Urania, la diosa del amor puro e hija de Urano; y Afrodita Pandemo, hija de Dione y diosa del amor vulgar. Sin embargo esta es una concepción filósofica tardía.

Afrodita es partícipe de un sinnúmero de leyendas. Primero, se casó con Efesto (el divino cojo y dios del Fuego), pero estaba enamorada de Ares (dios de la Guerra).

Cuenta Homero (escritor de La Odisea y La Iliada) que mientras los enamorados se entregaban a la pasión en una madrugada, en el lecho de Afrodita, Efesto celoso les había puesto una trampa, pues el Sol le había contado que su amada le estaba siendo infiel.

Cuando los amantes se dieron cuenta ya estaban atrapados en una red mágica que tenía el esposo de la bella diosa, y éste fue a llamar a todos los dioses para que fueran testigos del engaño. Todos se burlaron del asunto, pero Poseidón (dios del Mar) pidió clemencia y por eso Afrodita y Ares fueron liberados.

La diosa avergonzada huyó a Chipre, mientras que Ares se fue a Tracia. Sin embargo, sus amores tuvieron fruto y de tal unión nacieron Eros (dios del amor) y Anteros, Deimo y Fobos (el Terror y el Temor) y Harmonía. A veces también se agrega a Príapo.

Además de Ares, Afrodita estuvo involucrada amorosomente con Adonis y Anquises con quien tuvo a Eneas (héroe troyano y personaje de La Eneida de Virgilio) y a Lirno.

Pero, la diosa fue especialmente conocida por sus maldiciones e iras, pues cuando alguien caía en la desgracia de ofender a la diosa, se condenaba a tormentos terribles. Por ejemplo, castigó a la Aurora con un amor irrefrenable por Orión, ya que había cedido a las seducciones de Ares. También castigó a todas las mujeres de Lemnos, ya que éstas no la honraban, y las impregnó con un olor insoportable que provocó que sus hombres las abandonaran. De igual manera castigó a las hijas de Cíniras y las obligó a prostituirse con extranjeros.

Por otra parte, caer en su gracia era igual o más peligroso. Cuando la Discordia lanzó una manzana a la más hermosa de las diosas, e hizo que compitieran Afrodita, Palas Atenea y Hera, y Zeus decidió que fuera Alejandro (Paris, héroe troyano) el que definiera quién era la más hermosa, cada una le ofreció un regalo a cambio de que la escogiera. Palas Atenea le ofreció hacerlo invencible en la guerra, Hera le prometió el reino del universo, y Afrodita la mano de Helena (hija de Zeus y hermana de los Dioscuros), quien era la mujer más hermosa del mundo. Paris eligió a Afrodita y fue por esta promesa que se inició la famosa Guerra de Troya.

Afrodita agradecida con Paris, lo protegió durante toda la campaña así como a los demás aqueos, incluyendo a su hijo Eneas, a quien logró salvar de la muerte.

Aunque Troya iba a perder la guerra definitivamente, Afrodita logró rescatar la raza de los aqueos con su hijo Eneas, quien luego viajara a una tierra desconocida donde sus descendientes Rómulo y Remo fundarían Roma.

Así es como para los romanos Afrodita, Venus para ellos, fuera su protectora particular y por eso César le levantó un templo bajo la invocación de Venus Madre.

Los animales favoritos de esta diosa eran las palomas, y estas aves arrastraban su carro. Sus plantas eran la rosa y el mirto.




6 feb 2019

Ícaro.

En la mitología griega, Ícaro (en griego antiguo Ἴκαρος Ikaros) es hijo del arquitecto Dédalo, constructor del laberinto de Creta, y de una esclava llamada Náucrate.​

Ícaro estaba retenido junto a su padre, Dédalo, en la isla de Creta por el rey de la isla, llamado Minos.

Dédalo decidió escapar de la isla, pero dado que Minos controlaba la tierra y el mar, Dédalo se puso a trabajar para fabricar alas para él y su joven hijo, Ícaro. Enlazó plumas entre sí uniendo con hilo las plumas centrales y con cera las laterales, y le dio al conjunto la suave curvatura de las alas de un pájaro. Ícaro a veces corría a recoger del suelo las plumas que el viento se había llevado o ablandaba la cera.

Cuando al fin terminó el trabajo, Dédalo batió sus alas y se halló subiendo y suspendido en el aire. Equipó entonces a su hijo de la misma manera, y le enseñó cómo volar. Cuando ambos estuvieron preparados para volar, Dédalo advirtió a Ícaro que no volase demasiado alto porque el calor del sol derretiría la cera, ni demasiado bajo porque la espuma del mar mojaría las alas y no podría volar.

Pasaron las islas de Samos, Delos, Paros, Lebintos y Calimna, y entonces el muchacho comenzó a ascender. El ardiente sol ablandó la cera que mantenía unidas las plumas y éstas se despegaron. Ícaro agitó sus brazos, pero no quedaban suficientes plumas para sostenerlo en el aire y cayó al mar. Su padre lloró y lamentando amargamente sus artes, y, en su memoria, llamó Icaria a la tierra cercana al lugar del mar en el que Ícaro había caído.​

Dédalo llegó sano y salvo a Sicilia, donde quedó bajo la protección del rey Cócalo.Allí construyó un templo a Apolo en el que colgó sus alas como ofrenda al dios.

Pausanias cuenta una versión más prosaica en la que ambos huían de Creta en pequeñas barcas, para lo cual Dédalo inventa el principio de la vela, desconocido hasta entonces para los hombres. Ícaro, navegante torpe, naufragó frente a la costa de Samos, en cuyas orillas se encontró su cuerpo. Heracles le dio sepultura en esa tierra, que desde entonces se llama Icaria, y el mar que está junto a ella recibió el nombre de mar Icario.




3 feb 2019

Leyenda de Perseo.

Perseo era hijo de Zeus y de la mortal Da­nae. Fue uno de los heroicos semidioses de la mitología griega junto a Heracles y Teseo, llevando a cabo numerosas tareas sobrenaturales.

Acrisio, rey de Argos y padre de Dánae, la había encerrado en una torre de bronce para evitar que ella concibiese un hijo, ya que un oráculo le había asegurado que su nieto lo mataría. Zeus, que deseaba a Dánae, rechazó dejar este castigo así. Visitó a Dánae en forma de lluvia de oro, de la cual nació Perseo (ver Dánae). Acrisio, sorprendido, encerró a la madre y al hijo en una caja y los arrojó al mar, pero gracias a la protección de Zeus, la caja llegó a salvo a la isla de Sérifos, donde Dánae y su hijo fueron acogidos por el rey Dictis, hermano del rey Polidectes de Sérifos. Perseo creció junto a su madre y el rey, pero Polidectes se enamoró de Dánae y decidido librarse del muchacho, que ya cuidaba de su ma­dre. Por ese motivo le encargó que le traje­se la cabeza de Medusa, algo imposible dada la apariencia del monstruo, que convertía en piedra al que osase mirarla (ver Gorgonas, Las).

Afortunadamente, Perseo contó con la ayuda de Atenea, que estaba enemistada con Medusa a causa de la relaciones que tenía con Poseidón -que quizá la había violado- en un santuario dedicado a Atenea. La diosa le dio a Perseo un espejo de bronce tan bruñido que reflejaba todo lo que veía y le dijo lo que tenía que hacer. Primero debería visitar a las gorgonas, tres hermanas que vivían en el norte de África -dos según algunas versiones- y que eran brujas que compartían un solo ojo. Perseo les robó el ojo y les obligó a mostrarle el camino para llegar a Medusa, lo cual aceptaron a cambio del ojo, que finalmente arrojó al agua para que no pudiesen advertir a nadie de sus intenciones. Unas ninfas le dieron a Perseo un casco que lo hacía invisible, un par de sandalias aladas y un saco en el que meter la cabeza de Medusa cuando la hubiera atrapado. Hermes le entregó un sable mágico.

Con la ayuda de todos los regalos, Perseo voló hasta el hogar de las otras gorgonas junto al Océano. Las tres hermanas se habían dormido y Perseo pasó delante de ellas con cuidado, sin perder de vista a Medusa sirviéndose de su escudo como espejo para no tener que mirarla directamente y evitar de ese modo que lo convertiera en piedra. Así cortó la cabeza llena de serpientes del monstruo con el sable de Hermes y la puso en el saco. La sangre derramada por Medusa originó al monstruo Crisaor y al caballo alado Pegaso (ver Belerofonte).

Según Ovidio, el primer encuentro que tuvo Perseo a su regreso fue con el titán Atlas, a quien se presentó como hijo de Zeus. Perseo no fue bien recibido porque un oráculo le había dicho a Atlas que un hijo de Zeus le robaría las manzanas del jardín de las Hespérides. Cuando el gigante adoptó una postura amenazante, el héroe le mostró la cabeza de Medusa y lo convirtió en piedra, pasando a ser así la cadena montañosa que conocemos con ese nombre (ver Atlas). Perseo continuó su viaje hacia el oeste, a través de África, y llegó a Etiopía, donde vio a una bella mu­chacha encadenada a una roca junto al mar. Era Andrómeda, la hija del rey Cefeo, que estaba a punto de ser sacrificada a un monstruo marino como acto conciliador por las arrogantes palabras de su madre Casiopea (ver Andrómeda). Perseo vio aparecer al terrible monstruo de las profundidades del mar para devorar a Andró­meda y les dijo a sus desesperados padres que la salvaría si prometían convertirla en su esposa. Cefeo y Casiopea aceptaron de inmediato e incluso le ofrecieron el reino como dote. Como si de un ave se tratase, Perseo se abalanzó sobre la bestia y le clavó su sable. Sus sandalias aladas le permitieron huir inmediatamente del ataque del monstruo, que murió poco después de ser atravesado.

La boda de Perseo y Andrómeda no fue tan feliz como ellos querían. Cefeo ya había prometido a Andrómeda a su hermano Fineo, que no se conformó con las explicaciones del rey. Con un gran número de seguidores, Fineo apareció en la celebración, convirtiéndola en un baño de sangre en el que hubo numerosas víctimas y Perseo tuvo que utilizar la cabeza de Medusa, su arma más mortífera. De esta manera quedaron convertidos en piedra Fineo y todos sus seguidores.

Años después, cuando Andrómeda le había dado un hijo a Perseo, la pareja viajó a Sérifos, llegando a tiempo de rescatar a su madre y a Dictis de las manos de Polidectes cuando se habían refugiado en un santuario. Polidectes no quiso creer que Perseo hubiese regresado con la cabeza de Medusa y trató al héroe con desprecio. Perseo le mostró la cabeza de la criatura y Polidectes se convirtió en fría piedra.

Perseo convirtió a Dictis en rey de Sérifos y prosiguió su viaje hasta Argos, que era el reino de su abuelo. Acriso, recordando la predicción en el sentido de que moriría a manos de su nieto, temió que su final estaba cerca y huyó a Tesalea, aunque no pudo escapar a su destino. Perseo lo persiguió hasta allí y ambos se encontraron compitiendo en los juegos locales en honor del rey. Durante una de las pruebas, un disco lanzado por Perseo cayó sobre la cabeza de Acriso y le mató.

De vuelta en Argos, Perseo convirtió en piedra al usurpador Preto y ascendió al trono del lugar -muchos piensan que se trataba de la ciudad-estado de Tirins-. Como quiera que fuere, allí se quedó a vivir felizmente con Andrómeda, que le dio otros cinco hijos y una hija.

Después de su muerte, la que había sido su gran protectora, Atenea, lo subió a los cielos y lo convirtió en una constelación. Ese mismo honor lo recibieron Andrómeda y sus padres. Antes de hacer esto, Atenea había tomado la cabeza de Medusa y la había puesto en su escudo o aegis con el que cubría sus hombros.


28 sept 2018

Fenix.


El fénix es un magnifico pájaro rojo, del tamaño de un cisne, con una gran cola dorada, pico y garras del mismo color. Anida en la cima de las montañas y se encuentra en Egipto, la India y China. El fénix puede llegar a vivir muchísimo tiempo, ya que se regenera, estalla en llamas cuando su cuerpo empieza a decaer y resurge de las cenizas como un polluelo. El fénix es una criatura amable, de las que nunca se ha sabido que matara, y solo come plantas. Como el Diricawl puede aparecer y desaparecer a voluntad. El canto del fénix es mágico: tiene la fama de aumentar el valor a los puros de corazón y de infundir temor a los impuros. Sus lagrimas tienen grandes propiedades.



31 ago 2018

La leyenda de Rómulo y Remo.

Dice la leyenda que Ascanio, hijo del héroe troyano Eneas (hijo de Venus y de Anquises), habría fundado la ciudad de Alba Longa sobre la orilla derecha del río Tíber. Sobre esta ciudad latina reinaron muchos de sus descendientes hasta llegar a Numitor y a su hermano Amulio. Éste destronó a Numitor y, para que no pudiese tener descendencia que le disputase el trono, condenó a su hija, Rea Silvia, a ser sacerdotisa de la diosa Vesta para que permaneciese virgen.

A pesar de ello, Marte, el dios de la guerra, engendró en Rea Silvia a los mellizos Rómulo y Remo. Cuando éstos nacieron y para salvarlos fueron arrojados al Tíber dentro de una canasta que encalló en la zona de las siete colinas situada cerca de la desembocadura del Tíber, en el mar.

Una loba, llamada Luperca, se acercó a beber y les recogió y amamantó en su guarida del Monte Palatino hasta que, finalmente, les encontró y rescató un pastor cuya mujer los crió. Ya adultos, los mellizos repusieron a Numitor en el trono de Alba Longa y fundaron, como colonia de ésta, una ciudad en la ribera derecha del Tíber, en el lugar donde habían sido amamantados por la loba, para ser sus Reyes.

Se dice que la loba que amamantó a Rómulo y Remo fue su madre adoptiva humana. El término loba, en latín lupa, también era utilizado, en sentido despectivo, para las prostitutas de la época.

La leyenda también nos cuenta como Rómulo mató a Remo. Cerca de la desembocadura del río Tíber había siete colinas: los montes Aventino, Celio, Capitolio, Esquilino, Palatino, Quirinal y Viminal. Rómulo y Remo discutieron sobre el lugar en el que fundar la ciudad y decidieron consultar el vuelo de las aves, a la manera etrusca. Rómulo vio doce buitres volando sobre el Palatino y Remo sólo divisó seis en otra de las colinas. Entonces Rómulo, para delimitar la nueva ciudad, trazó un recuadro con un arado en lo alto del monte Palatino y juró que mataría a quien osase traspasarlo. Remo le desobedeció y cruzó con desprecio la línea, por lo que su hermano le mató y quedó como el único y primer Rey de Roma. Este hecho habría ocurrido en el año 754 a. C., según la versión de la historia oficial de la Roma antigua.


6 oct 2017

Electra.

Antes de partir hacia Troya, Agamenón había sacrificado a su hija menor Ifigenia a Ártemis para impetrar la protección de los dioses en la guerra. Tras diez años de guerra, Agamenón regresó a Micenas trayendo a su concubina Casandra como botín de guerra cuando Electra se hallaba ausente del reino. Agamenón y Casandra fueron asesinados por Egisto, el amante de Clitemnestra, según unas versiones; por la misma Clitemnestra, según otras, o por ambos. Algunas fuentes añaden que también fueron asesinados Telédamo y Pélope, los dos hijos gemelos que Casandra le había dado a Agamenón. Al hermano menor de Electra, Orestes, que entonces era un niño, lo salvaron su nodriza Arsínoe1​ o la propia Electra. Orestes fue llevado a Fanote, en el Monte Parnaso, donde lo confiaron al rey Estrofio.2​3​ Cuando Orestes cumplió veinte años, el oráculo de Delfos le ordenó regresar a su patria y vengar la muerte de su padre.

Según Esquilo, Orestes se encontró con Electra ante la tumba de Agamenón, adonde ambos habían ido para rendir honras fúnebres a su padre; se reconocieron y se pusieron de acuerdo para que Orestes vengara a su padre.5​ Con la ayuda de Pilades, hijo del rey Estrofio, Orestes mata a su madre, que lo maldice, y al amante de aquella, en algunas versiones con ayuda de Electra. Tras el crimen enloquece y es perseguido por las Erinias, (o Furias) —la culpa— cuya misión es castigar las trasgresiones de los lazos de piedad familiar, y que sin embrago no acosan a Electra.

Orestes, a quien las Erinis empujan hacia el suicidio, se refugió en el templo de Apolo en Delfos. Aunque Apolo le hubiera ordenado vengarse, el dios fue incapaz de protegerlo de las consecuencias de sus acciones. Al fin, Atenea lo recibió en la Acrópolis de Atenas y arregló un juicio ante doce jueces áticos: Las Erinias reclamaron su víctima; él presentó como atenuante las órdenes de Apolo; los votos de los jueces estaban equitativamente divididos, pero Atenea dio su voto de calidad a favor de la absolución.

En la versión de Eurípides (Ifigenia en Tauros), Orestes es conducido por las Furias hasta Tauros, en el Mar Negro, donde su hermana Ifigenia (que no había muerto realmente en el sacrificio que ordenó su padre) se hallaba recogida por sus semisalvajes habitantes. Ifigenia, Pilades y Orestes habrían escapado juntos de los Tauros y las Furias habrían cedido entonces en su persecución tras la reunión de la familia. Electra en esta versión se habría casado con Pilades


8 abr 2017

Las cuatro piedras malditas de Cartago.

Cuando se fundó la ciudad de Cartago en su sitio actual, en la cuadra donde hoy se levanta el edificio de los Tribunales de Justicia, vivió un mayoral encomendero que tenía muchos indígenas a su cargo. Entre estos indios se encontraba un brujo de una tribu dominada que siempre rechazó la pérdida de su libertad, religión y posesiones ante la llegada de los hispanos.

Por tal razón su capataz decidió mantenerlo en casa del encomendero, haciendo los peores trabajos de la casa, pero siempre bien vigilado para que no se escapara. En el solar de la casa sobresalían del suelo cuatro piedras que las indias encargadas de lavar utilizaban para tender ropa.

Harto de tanto sufrimiento, el brujo reunió todos los ingredientes de la peor de sus hechicerías y en medio de las cuatro piedras, durante el equinoccio de la primavera a media noche, llamó al dios de las tinieblas para que se lo llevara al mundo de la oscuridad en busca de su libertad y apagar sus odios, soltando el corcel de la venganza contra el hombre blanco.

Esa noche, Los vecinos de Cartago escucharon un retumbo seguido de un grito largo que rasgó el silencio de la noche. Al día siguiente, las lavanderas de la casa, asustadas, fueron en busca de sus amos.
Las cuatro piedras estaban desenterradas, como si algo las hubiera levantado, pues no había herramientas por ningún lado. Esto obligó al encomendero a notificar al alcalde de la ciudad, creyendo que el indio rebelde se había fugado, pero jamás se tuvo noticias de su paradero.

La esposa del mayoral llamó al cura de la ciudad, quien bendijo todas las esquinas de la propiedad para apaciguar el terror de la dama.

A partir del aquel día, una mala racha cayó sobre quien viviera en la propiedad.

El encomendero perdió sus indios en una epidemia de influenza y al verse arruinado, vendió la propiedad. Los nuevos inquilinos corrieron igual suerte, hasta que una propietaria decidió donar parte de la propiedad con el fin de levantar una iglesia en honor de la Virgen de la Soledad.

Los constructores de la iglesia, al conocer la historia, enterraron las piedras debajo del altar de la nueva edificación, en línea recta, para apaciguar el espíritu del mal, ya que María majó la cabeza del demonio. Antes de enterrarlas, bautizaron las piedras con los nombres de Sagua, Gona, Petrona y Vilva, sin dar razones del porqué de esos nombres.

Después de construida la iglesia, los habitantes de Cartago olvidaron el oscuro episodio, hasta que la edificación fue destruida por el terremoto de 1910, quedando las piedras enterradas. La propiedad se utilizó para construir, por un tiempo, el Hospital de Cartago, pero fue necesario cambiarlo a otro lugar. Más adelante, la propiedad se convirtió en la famosa plaza de la Soledad, donde se celebraron las fiestas agostinas y otras actividades durante muchos años.

Al construirse los actuales Tribunales de Justicia, los constructores desenterraron las piedras y decidieron colocarlas en la esquina sur-este del cuadrante, como detalle decorativo del jardín que rodea el edificio de los Tribunales.

La maldición cambia toda acción que se haga en medio y cerca de las piedras hacia el lado negativo, pero nunca algo negativo se convertirá en positivo. Si una pareja de novios se besa tocando alguna de estas piedras, jamás llegarán a algo formal y bueno. Si es cosa de negocios, no hay capital resistente porque la inversión será desastrosa.

El brujo se dio cuenta de la ambición y débil amistad del hombre blanco. Por lo tanto, clavó su puñal de venganza que ha llegado hasta nuestros días.

Se rumora que vecinos cercanos a las piedras se han quejado de malas vibraciones, pero esto es muy difícil de probar. Hasta aquí la historia de las cuatro piedras malditas de Cartago.


1 dic 2015

El cinturón de Orión.

Orión era hijo de Poseidón, dios del Mar, y de Gea, la Madre Tierra. Tenía una belleza extraordinaria y creció tanto que llegó a convertirse en un auténtico gigante. Tan enorme era, que podía andar por el fondo de los mares profundos sin que jamás las aguas le cubrieran de hombros para arriba.

Después de muchas aventuras, Orión fue a la isla de Quíos, donde al poco tiempo se enamoró deMérope, la hija del rey Enopión. Tal era su amor hacia ella que la pidió en matrimonio. Enopión consintió en ello, pero previamente exigió al gigante que demostrara su valor llevando a cabo una difícil misión. Orión tendría que exterminar un gran número de animales dañinos que estaban causando enormes pérdidas en las cosechas de la isla. Una vez que hubo exterminado todas las alimañas, el monarca se negó a cumplir lo prometido.

Orión intentó vengarse de Enopión, pero no pudo encontrarlo ya que éste se refugió en una cámara subterránea tan enrevesada, que era prácticamente inescrutable. Entonces, Orión montó más aún en cólera y, enfurecido, le dió por matar con sus infalibles flechas y sin piedad alguna todos los animales que le iban saliendo al paso, ya fueran animales feroces o mansas e inocentes criaturas. Tal era el número de bajas que había causado ya, que su madre Gea tuvo que intervenir pidiéndole, sin ningún éxito, que fuera benévolo y reflexivo.
Orión hizo caso omiso a las palabras de su madre y siguió en sus trece, a pesar de las repetidas advertencias de Gea.


Un día, cuando el soberbio gigante se encontraba reunido con sus amigos, envaneciéndose de que ni los tigres, ni las panteras, ni aún los leones o serpientes eran capaces de producirle espanto alguno, desbordó la paciencia de su madre, la cual le mandó un escorpión muy venenoso. Orión, al verlo, no pudo contener su irónica sonrisa ante la ridiculez de aquel insignificante adversario enviado por Gea.

El gigante se confió demasiado y el escorpión le picó en un pie con su potente aguijón venenoso. La terrible ponzoña se extendió por toda la sangre del cazador y éste cayó al suelo medio moribundo. Cuando vio que la muerte era ya inminente, pidió auxilio e imploró venganza al todopoderoso Zeus, ya que la muerte que le acechaba era poco gloriosa para un personaje de su talante. Le pidió al dios supremo que lo colocaran en los cielos con sus dos fieles perros de caza (Canis Mayor y Canis Menor) y una liebre (Lepus), para que los hombres, cuando miraran hacia arriba en las oscuras noches estrelladas, recordaran sus aventuras como cazador. También le pidió a Zeus el dominio de las tempestades, las tormentas, el hielo y los vientos, a fin de poderse vengar así de su madre la Tierra (Gea).
El dios fue condescendiente con Orión y atendió sus súplicas. La Tierra tembló, y desde entonces lo ha venido haciendo hasta nuestros días cada vez que ha visto aparecer a Orión sobre el firmamento, ya que éste siempre ha traído consigo el viento, el frío, las tempestades, los hielos, las nieves y las escarchas, que tan abundantes son en invierno sobre la Tierra, coincidiendo con la llegada de esta constelación.
También se encargó Zeus de situar el Escorpión (Scorpius) en el firmamento, pero tuvo cuidado de ponerlo lo más alejado posible del gigante para que nunca más volvieran a enfrentarse. Así pues, cuando Orion desaparece de la bóveda celeste es cuando hace su aparición Scorpius. Mientras que Orión aparece durante el invierno, Scorpius lo hace en el verano.

6 jul 2015

Los siete contra Tebas.

La historia de los siete contra Tebas podría entenderse como la continuación del drama personal de Edipo, rey de esta ciudad Beocia que, tal como predijo el oráculo, mató a su padre y se casó con su madre, si bien no era consciente de la verdadera identidad de éstos. Cuando el adivino Tiresias desveló el verdadero origen de Edipo y, en consecuencia, su parricidio y posterior incesto, la reina Yocasta (madre y esposa de Edipo a la vez) se ahorcó en su palacio poseída por la vergüenza.

Edipo, desesperado, cogió un alfiler del vestido de Yocasta y se sacó los ojos con él.

El hermano de Yocasta, Creonte, tomó las riendas de la ciudad y desterró a Edipo, que se fue huyendo de las Erinias y maldiciendo a sus dos hijos, Eteocles y Polinices, por el trato vejatorio que había recibido de ellos.

Los hijos (y hermanos) de Edipo decidieron entonces hacerse cargo del trono tebano alternándose cada año uno en el poder. Pero cuando pasó el primer año Eteocles se negó a abdicar en su hermano y lo desterró de la ciudad alegando que no era apto para reinar.
Entonces Polinices se dedicó a buscar aliados para su causa. Irónicamente acudió a Colono para pedir a su padre que le apoyara, pues se decía que un aliado de Edipo siempre saldría vencedor. Sin embargo, Polinices se encontró con una nueva maldición por parte de su padre, que sentenció que sus dos hijos se matarían entre sí y le vaticinó que nunca reinaría. Decepcionado, Polinices buscó apoyos en la ciudad de Argos, donde reinaba el rey Adrasto.

Adrasto, rey de de Argos tenía dos hijas llamadas Argía y Deípile que, teniendo en cuenta la riqueza de Argos, eran pretendidas por los mejores príncipes de toda Grecia. Esto puso en un dilema a su padre, pues temía que cuando eligiera a los dos maridos de sus hijas, el resto se convertirían en enemigos. Por esto acudió al oráculo de Delfos, que le aconsejó que unciera a su carro al león y al jabalí que luchaban en su palacio. Sin entender el significado de la respuesta, Adrasto se volvió a su ciudad.
No tardó mucho en descifrar el mensaje del oráculo, pues esa misma noche tuvo que separar a dos de sus ilustres huéspedes, que se habían enfrascado en una dura pelea que empezó al jactarse cada uno de las bondades de su ciudad. Se trataba de Polinices de Tebas y de Tideo de Calidón, que en la lucha portaban cada uno en sus escudos los emblemas de sus ciudades, es decir, el león (símbolo de Tebas) y el jabalí de Calidón. Siguiendo las instrucciones del oráculo, Adrasto casó a Argía con Polinices y a Deípile con Tideo. Sin embargo ambos príncipes estaban desterrados de sus reinos, Polinices por los hechos comentados anteriormente y Tideo por haber matado a su hermano Melanipo, que si bien él argumentó que se había tratado de un accidente de caza, no fue creído por su padre, pues se había profetizado que Melanipo le mataría a él. Para congraciar a sus nuevos yernos y engrandecer su poder en la zona, Adrasto les prometió restaurarles en sus respectivos tronos, siendo así como un conflicto interno de Tebas se convertiría en una guerra entre dos reinos.

30 abr 2015

Leandro y Hero.


Leandro y Hero eran dos amantes que vivían a ambos lados del estrecho del Helesponto:

Leandro en Abidos y Hero en Sestos.
Leandro conoció a Hero en el pueblo natal de ella durante una festividad en honor a Afrodita, diosa de la que era sacerdotisa Hero.
Tras conocerla solía cruzar el estrecho a nado guiado por una lámpara que ella encendía en un su torre junto a la costa. Pero una noche decidió cruzar el estrecho a pesar de la fuerte tormenta. Mientras nadaba el viento apagó la lámpara de su amada, él perdió la orientación y la fuerte ventisca lo envolvió y lo mató. Cuando a la mañana siguiente, ella vio llegar el cadáver de su amado a la orilla, se arrojo desde la torre para unirse con él.



28 may 2013

Las almas gemelas

Al principio, la raza de los hombres no era como hoy. Era diferente. No había dos sexos, sino tres: hombre, mujer y la unión de los dos. Y esos seres tenían un nombre que expresaba bien su naturaleza y hoy perdió su significado: Andrógino.
Esa criatura primordial era redonda: sus costillas y sus lados formaban un círculo y ella poseía cuatro manos, cuatro pies y una cabeza con dos caras exactamente iguales, cada una mirando hacia una dirección, apoyada en un cuello redondo. La criatura podía andar erecta, como los seres humanos hacen, para adelante y para atrás. Pero podía también rodar y rodar sobre sus cuatro brazos y cuatro piernas, cubriendo grandes distancias, veloz como un rayo de luz. Eran redondos porque redondos eran sus padres: el hombre era hijo del Sol. La mujer, de la Tierra. Y el par, un hijo de la Luna.
Su fuerza era extraordinaria y su poder, inmenso. Y eso los tornó ambiciosos. Y quisieron desafiar a los dioses. Fueron ellos los que osaron escalar el Olimpo, la montaña donde viven los inmortales.

¿Qué debían hacer los dioses reunidos en el Consejo celeste? ¿Aniquilar a las criaturas? ¿Pero como quedarse sin los sacrificios, los homenajes, la adoración? Por otro lado, tal insolencia era perfectamente intolerable. Entonces... El Gran Zeus rugió: Dejen que vivan. Tengo un plan para que se vuelvan más humildes y disminuir su orgullo. Voy a cortarlos al medio y hacerlos andar sobre dos piernas. Eso, con certeza, va a disminuir su fuerza, además de tener la ventaja de aumentar su número, lo cual es bueno para nosotros. Y apenas había terminado de hablar, comenzó a partir a las criaturas en dos, como una manzana.

Y, a medida que los cortaba, Apolo iba girando sus cabezas, para que pudieran contemplar eternamente su parte amputada. Una lección de humildad. Apolo también curó sus heridas, dio forma a su tronco y moldeó su barriga, juntando la piel que sobraba en el centro, para que ellos recuerden lo que habían sido un día. Y ahí fue que las criaturas comenzaron a morirse. Morían de hambre y de desesperación. Se abrazaban y se dejaban estar así. Y cuando una de las partes moría, la otra quedaba a la deriva, buscando, buscando... Zeus tuvo pena de las criaturas. Y tuvo otra idea. Dio vuelta las partes reproductoras de los seres hacia su nuevo frente. Antes, ellos copulaban con la tierra. De ahora en adelante, se reproducirían un hombre con una mujer. En un abrazo. Así la raza no moriría y ellos, los dioses descansarían. Hasta podrían continuar involucrándose en el negocio de la vida. Con el tiempo las criaturas se olvidarían de lo ocurrido y sólo tendrían conciencia de su deseo. Un deseo que jamás estaría enteramente saciado en el acto de amar, porque aún derritiéndose en el otro por un instante, el alma sabría, aunque no pudiera explicarlo, que su ansia jamás sería completamente satisfecha. Y la nostalgia de la unión perfecta renacería.

22 nov 2012

Leto

Leto es la madre de Apolo y Artemisa (de Zeus). Ella es de la primera generación divina, hija de Ceo y Febe, ambos titanes.

Cuando Leto quedó embarazada, Hera -esposa de Zeus- sintió celos de ella y para castigarla prohibió que Leto pudiera dar a luz en cualquier parte de la Tierra.

Como consecuencia, Leto andaba errante, buscando un lugar que estuviera fuera de la cólera de Hera para tener a sus hijos. Según unas versiones, después de mucho andar, Leto encontró asilo en una pequeña isla desierta conocida como Ortigia entre los dioses donde pudo tener a sus dos hijos.

Apolo dios del sol y de la luz y Artemisa, la diosa virgen de la cacería, nacieron en esta isla perdida, y por eso cambió sus nombre a Delos, la brillante, y además fue recompensada por los dioses, quienes le otorgaron cuatro columnas bajo ella para que siempre estuviera firme.

De acuerdo con otras interpretaciones, la maldición de Hera fue que Leto no podía parir en ningún lugar donde llegaran los rayos del sol. Ante esto, Zeus ordenó a Bóreas que llevara a Leto ante Poseidón (dios del mar), quien fabricó una bóveda con las olas del mar por encima de la isla, y así al reguardo del Astro Rey, Leto pudo tener sus hijos.

Leto tuvo que sufrir los dolores de parto durante nueve días y nueve noches, ya que si bien todas las diosas llegaron para asistirla en la empresa, Hera y Ilitía, quien era la diosa de los alumbramientos, se habían quedado en el Olimpo.

Al cabo de los nueve días, todas las divinidades llamaron a Ilitía, con la condición de que si iba le regalaban un collar de oro y ámbar de nueve codos de longitud. Ante esto, Ilitía no se negó y los divinos niños nacieron. Pero la ira de Hera era inagotable e incanzable, por lo que Leto se vio obligada a huir a la tierra de los Hiperbóreos, su residencia más común, transformada en loba. Es debido a esto que Apolo recibía el epíteto de Licógenes que quiere decir hijo de lobo.

17 ago 2012

Teseo y el minotaurio

El rey Minos había encerrado en el laberinto al temible monstruo Minotauro. A su vez, Minos había impuesto un terrible tributo sobre la ciudad de Atenas: Cada nueve años debían enviar siete muchachos y siete muchachas para ser alimento del terrible monstruo. Atenas ya había enviado dos grupos de jóvenes para alimentarlo. Esta sería la tercera remesa de jóvenes enviados. Uno de los siete jóvenes se llamaba Teseo. Antes de entrar al laberinto conoció a Ariadna, una hija de Minos que se enamoró de él y decidió ayudarle. El problema no era solo matar al Minotauro sin armas, ya que no se les permitía entrar armados al laberinto, sino poder encontrar la salida en tan intrincados pasillos. Ariadna, entonces, sin que nadie lo advirtiera, le entregó a Teseo un carretel de hilo. Gracias a esto, Teseo pudo encontrar la salida del laberinto después de matar a puñetazos al Minotauro. Teseo salvó de este modo a todo el grupo y se escapó llevando a Ariadna consigo.

3 ago 2012

El mito de Deyánira

Hija de Eneo y Altea, soberanos de Calidón. O según otro mito de Altea y Dionisio. Eneo le habría ofrecido voluntariamente a su esposa, al notar el interés del dios por Altea. Según Apolodoro, Deyanira es una mujer hermosa, audaz y versada en el arte de la guerra. Sin embargo Sófocles nos la describe como una doncella, tímida y afable. Como ya hemos explicado la desgracia había caído en la casa real de Calidón. Eneo olvida mencionar a Artemisa en unos sacrificios y la diosa como venganza manda un enorme jabalí que asola la zona. Se reúne un grupo de caza para acabar con el animal, que muere a manos de Melagro. Meleagro acaba muriendo también y sus hermanas son transformadas en pájaros. A partir de ese momento a estas doncellas se las llama Meleágrides. Deyanira y Gorge, no fueron transformadas en aves, o recobraron su forma humana gracias a la intervención de Dionisio. Meleagro en el Hades se encuentra con Heracles. El héroe se siente tan convido al conocer la historia de Meleagro que promete ir a Calidón y solicitar la mano de Deyanira. Heracles cumple su promesa y acude a Calidón. Deyanira ya tenía un pretendiente, el dios-río Aqueloo. Y aunque padre e hija preferían a Heracles, se entablo una lucha para decidir quien de los dos se quedaría con la doncella. Aqueloo poseía la facultad de metamorfosearse.

Durante el combate se transformó en serpiente y en toro. Pero finalmente fue vencido por Heracles, que le arrancó un cuerno. Heracles le devolvió el cuerno a Aqueloo y este a cambio le entregó un cuerno de la cabra Amaltea del que rebosaban flores y frutos. De esta manera Deyanira pasa a ser la segunda esposa de Heracles. Juntos engendraron a Hilo, Hodites, Gleno, Ctesipo y a Macaria, la única doncella. Durante un tiempo los esposos se establecieron en Calidón. Pero una nueva desgracia se cernió sobre ellos. En cierta ocasión Heracles le propinó a un paje llamado Éunomo tal bofetón que lo mató. Este suceso provocó que Heracles y su familia se exiliasen voluntariamente de Calidón. Cuando Heracles y Deyanira cruzaban el río Eveno, el centauro Neso, que hacía las veces de barquero, intentó violar a Deyanira. Heracles desde el otro lado de la orilla, mató al centauro con una flecha envenenada con la sangre de la Hidra de Lerna. Neso antes de morir aconsejó a Deyanira que tomase parte de su sangre. Ya que mezclada con ciertas sustancias se transformaría en un potente filtro amoroso.

 Tiempo más tarde Heracles tomó a la joven y hermosa Yole como concubina. Deyanira movida por los celos y por el temor de perder todo el afecto de su esposo. Se decidió a usar el ungüento que largo tiempo atrás Neso le había confiado. Impregnó con él una túnica de Heracles debía ponerse. Al entrar en contacto con la piel del héroe, la túnica se le pego abrasándole y produciéndole terribles dolores. Finalmente Heracles levanta una pira en la que se encarama. Filoctetes enciende la hoguera y Heracles agradecido le regala sus armas. Deyanira al darse cuenta de lo que sus actos han provocado, se suicida.

14 jul 2012

Orfeo

Un día ,el dios supremo del Olimpo, Zeus dijo:-Mi hijo Dionisio, también conocido como Baco, merece ser nombrado dios por haber inventado el vino. Y lo elevó al rango de dios. Orfeo se negó a adorarlo como dios diciendo: - Dionisio no puede ser dios. Es un mal ejemplo para los mortales ya que está borracho la mayor parte del día. Me niego a ofrecerle sacrificios a un borracho. Cuando Dionisio escuchó el comentario se enojó tanto que envió a un grupo de Ménades, mujeres embriagadas todo el tiempo, a perseguirlo. Cuando las Ménades lo encontraron, Orfeo estaba placidamente dormido junto a su lira. Si hubiera estado despierto tocando su lira ellas habrían quedado encantadas por su música. Entonces, las Ménades, le cortaron la cabeza y la arrojaron a un río cercano. Luego cortaron el resto del cuerpo en pedacitos. Las Musas encontraron los trozos de Orfeo y apenadas por la triste desaparición del músico, los enterraron a los pies del monte Olimpo, donde los ruiseñores entonaron de allí en más dulcísimos cantos. La cabeza de Orfeo floto río abajo hasta llegar al mar, donde un barco de pescadores la atrapó en sus redes y le dieron sepultura. Zeus permitió que se pusiera la lira de Orfeo en el cielo, formando la constelación llamada ¨ La Lira¨.

11 jul 2012

Orfeo y Euricide

Había una vez una Musa llamada Calliope. Ella tenía un hijo llamado Orfeo. Orfeo, además de ser un gran poeta, tocaba muy bien la lira, deleitando a todos los que lo escuchaban. Tanto hombres como animales quedaban extasiados con su música. Hasta los árboles y las rocas se movían y cambiaban de lugar solo para escuchar sus dulces melodías. Orfeo estaba casado con Eurídice, su bella esposa, de la cual estaba sumamente enamorado. Un día mientras recorrían el bosque tomados de la mano, Eurídice, sin querer, pisó una serpiente venenosa que estaba dormida. La serpiente, furiosa por haber sido despertada tan abruptamente, le mordió el tobillo y Eurídice murió envenenada a los pocos minutos. Orfeo, desesperado por recuperar a su esposa, decidió descender al Tártaro para buscarla y traerla de vuelta a la vida. Orfeo tomó la lira, y mientras tocaba, encantaba a todos los que se cruzaban en su camino. Hasta el can Cerbero, el perro de tres cabezas custodio del Tártaro, lo seguía como un cachorrito manso. Orfeo continuó su largo recorrido encantando con su melodía a uno tras otro hasta llegar hasta el mismo trono de Hades, el rey de los muertos, que fascinado por los suaves acordes de la lira, le preguntó:-¿Qué vienes a buscar aquí, Orfeo? -Quiero a mi esposa Eurídice de vuelta conmigo. Respondió Orfeo. -¡Ah! Escúchame bien. Dijo Hades-Permitiré que Eurídice regrese contigo con una sola condición: -Deberás caminar sin mirar atrás hasta que llegues a plena luz del sol. Eurídice te seguirá mientras tocas la lira y no sufrirás daño alguno. Orfeo, feliz comenzó a entonar la más dulce de las melodías mientras Eurídice lo seguía a la distancia. Pero Orfeo estaba tan ansioso por volver a verla, que pronto olvidó la condición impuesta por Hades y cuando faltaba solo un minuto para salir a la luz, volteó la cabeza para mirarla y perdió a Eurídice para siempre.

19 jun 2012

Leyenda Griega

En un principio solo existía el Caos. A continuación, Gea o la Madre Tierra engendró por si misma a Urano, o el Firmamento Estrellado. Gea se unió a Urano y tuvo varios hijos. En primer lugar nacieron seis Titanes varones: Océano, Ceo, Crío, Hiperión, Japeto y Crono, que era muy perverso, y seis Titánides mujeres: Tía, Rea, Temis, Mnemósine, Febe y Tetis. Luego Gea y Urano tuvieron otros hijos, Los Cíclopes. Arges, Estéropes y Brontes. Y más tarde fueron padres también de los Hecatonquiros, tres monstruos gigantes con cien brazos y cincuenta cabezas cada uno. Urano era malvado y cada vez que Gea iba a dar a luz, los retenía en el vientre de Gea, no permitiendo que nacieran. Cansada Gea de sufrir, ya que sentía que estaba por explotar, urdió un maléfico plan. Dio a luz una hoz de acero brillante y buscó la ayuda de Crono, el más perverso de sus hijos para que le cortara los órganos genitales mientras dormía. Crono esperó agazapado que Urano roncara placidamente y con la hoz provista por su madre, Gea, lo castró tirando sus órganos al mar. Crono mantenía encadenados a todos los monstruos en las profundidades de la tierra. La sangre derramada, volvió a fecundar la tierra. De allí nacieron las Erinias, espiritus vengadores de los crímenes de sangre, Los Gigantes y las Ninfas Melíades o de los árboles de fresno. Del órgano que cayó al mar nació la diosa Afrodita, que encontraron flotando en una concha marina. Crono se unió a Rea, pero también tenía la mala costumbre de comerse a sus hijos, entonces el menor, Zeus, lo destronó y conquistó el dominio del mundo. Los Titanes que estaban confinados en las profundidades, no estaban de acuerdo y se sublevaron agitando la tierra, sacudiendo las montañas y causando todo tipo de terremotos y maremotos. Zeus, pensó que si los soltaba se calmarían, pero apenas los liberó de su prisión, comenzaron a arrojarle rocas y amontonar montañas. Este desastre duró diez años. Zeus deseaba poner orden de una buena vez y para siempre, entonces descendió hasta el Tártaro donde se encontraban encadenados los Cíclopes y los Gigantes de cien brazos y les pidió ayuda para acabar con el flagelo de los Titanes. Estos accedieron de buena gana y cuando por fin volvieron a ver la luz del sol se llenaron de energía y se lanzaron a la batalla con todas sus fuerzas. Tembló la tierra y se sacudió el cielo hasta que los Titanes quedaron sepultados bajo una montaña de rocas arrojadas por los monstruos de cien brazos. Los que sobrevivieron fueron arrojados al Tártaro y nunca más volvieron a salir de allí.

19 abr 2012

Leyenda de Prometeo

Según la leyenda, “Prometeo” descendía de una antigua generación de Dioses que habían sido destronados por “Zeus”. Era hijo del Titán “Japeto” (hijo de Urano y Tierra) y de Asia, el sabia que en el suelo de la tierra (naturaleza) reposaba la simiente de los cielos, por eso recogió arcilla, la mojo con sus lagrimas y las amazo, formando con ella varias imágenes semejantes a los dioses, los Señores del Mundo. “Los Hombres”.
 
“Atenea”, diosa de la sabiduría, que era su amiga, admiro la obra del hijo de los titanes e insuflo en las imágenes el espíritu o soplo divino. Enseguida, les dio a ellos para beber de un néctar mágico para que pudiesen recuperar su pureza, regenerarse, en el caso de que un día la perdiesen. Así lo hizo ya previendo, juntamente con prometeo, la corrupción de los nuevos seres delante de los males provenientes de la caja de “Pandora” (la libertad) que les seria entregado por Zeus mas tarde, como venganza por el robo del fuego, en el intento de pervertirlos a través de los vicios terrenales.
 
Fue así que surgieron, según la leyenda, los primeros seres humanos, que poblaron la tierra. Aunque por mucho tiempo ellos no supieron hacer uso de la centella divina que habían recibido, no teniendo siquiera conocimiento de cómo trabajar con los materiales de la naturaleza que estaban a su disposición por todas partes.
Prometeo entonces se aproximo a sus criaturas y les enseño a subyugar a los animales y usarlos como auxiliares en el trabajo; Les mostró como construir barcos y velas para la navegación, les enseño a observar las estrellas a dominar el arte de contar y escribir, a que descubriesen los metales debajo de la tierra y hasta como preparar los alimentos nutritivos, ungüento para los dolores y remedios para curar las dolencias.
 
Pero Zeus, sospechaba de los seres humanos, ya que no fue él quien los creo, ellos provenían de un antiguo mundo que él pretendía modificar íntegramente y siendo así no tenia interés alguno en mantenerlos en la tierra. Por consiguiente, cuando “Prometeo” reivindico para ellos el fuego, que les era imprescindible para la preparación de los alimentos, para el trabajo y principalmente para el progreso material y desenvolvimiento espiritual, el Dios griego decidió negárselo, temiendo que las nuevas criaturas se volviesen más poderosas que él. Entretanto Prometeo resolvió frustrarle sus planes, con la intención de conseguir para los hombres ese precioso instrumento.
Con un palo hecho de un pedazo de vegetal seco, se dirigió al carro del “Sol” donde a escondidas tomo un poco de fuego, trayéndolo para los seres humanos, entregándoles así el segundo secreto de la naturaleza. Más tarde él les daría otros secretos.
 
Solo cuando por toda la tierra se encendieron las fogatas es que Zeus tomo conocimiento del robo de Prometeo, pero ya era tarde. Puesto que ya no podía confiscar el fuego a los hombres, concibió ahí para ellos un nuevo maleficio: Les envió una Virgen creada artificialmente, “Pandora”, de belleza incomparable, con una caja portadora de muchos males. Prometeo le advirtió a “Epimeteo”, su Hermano de no aceptar ningún presente de Zeus, pero Epimeteo no lo recordó y recibió con alegría a la linda doncella, abriendo la caja de los males los cuales se esparcieron rápidamente sobre la tierra. Junto a ellos se encontraba él más precioso de los tesoros, “La esperanza”; pero Zeus le había encomendado a Pandora no dejarla salir y así fue hecho.
 
Los hombres que hasta aquel momento habían vivido sin sufrimientos, sin dolencias, sin torturas y sin vicios, comenzaron a partir de entonces a corromperse sin “Esperanza”, olvidándose el objetivo de su propia existencia, “La Evolución”.
Después de esto, vengándose Zeus de Prometeo, le envío a este al desierto de Citia, donde fue puesto preso a una pared de un terrible abismo, con cadenas inquebrables, en una peñasco de la montaña del “Caucasó”, en “Pie”, sin reposo alguno, durante 30 siglos, sufriendo la amargura de que su hígado sea devorado por un “Águila” que venia cada día a la región para dicho fin, después de que el órgano se volvía a reconstituir.
 
Por fin llego el día  de su redención. Hércules (el arquetipo), pasando por allí con los argonautas, al ver al águila devorando el hígado de “Prometeo”, tomo su flecha lanzándola sobre la misma. Enseguida soltó las cadenas y llevo a Prometeo consigo.