Durante el combate se transformó en serpiente y en toro. Pero finalmente fue vencido por Heracles, que le arrancó un cuerno. Heracles le devolvió el cuerno a Aqueloo y este a cambio le entregó un cuerno de la cabra Amaltea del que rebosaban flores y frutos.
De esta manera Deyanira pasa a ser la segunda esposa de Heracles. Juntos engendraron a Hilo, Hodites, Gleno, Ctesipo y a Macaria, la única doncella.
Durante un tiempo los esposos se establecieron en Calidón. Pero una nueva desgracia se cernió sobre ellos. En cierta ocasión Heracles le propinó a un paje llamado Éunomo tal bofetón que lo mató. Este suceso provocó que Heracles y su familia se exiliasen voluntariamente de Calidón.
Cuando Heracles y Deyanira cruzaban el río Eveno, el centauro Neso, que hacía las veces de barquero, intentó violar a Deyanira. Heracles desde el otro lado de la orilla, mató al centauro con una flecha envenenada con la sangre de la Hidra de Lerna. Neso antes de morir aconsejó a Deyanira que tomase parte de su sangre. Ya que mezclada con ciertas sustancias se transformaría en un potente filtro amoroso.Tiempo más tarde Heracles tomó a la joven y hermosa Yole como concubina. Deyanira movida por los celos y por el temor de perder todo el afecto de su esposo. Se decidió a usar el ungüento que largo tiempo atrás Neso le había confiado. Impregnó con él una túnica de Heracles debía ponerse. Al entrar en contacto con la piel del héroe, la túnica se le pego abrasándole y produciéndole terribles dolores. Finalmente Heracles levanta una pira en la que se encarama. Filoctetes enciende la hoguera y Heracles agradecido le regala sus armas. Deyanira al darse cuenta de lo que sus actos han provocado, se suicida.
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