hemos perdido,
ya nunca espigarán tus ilusiones.
Recoge tu esperanza
y tus canciones
y partamos en busca del olvido.
Vámonos, corazón,
ya tu latido
sólo podrá contar renunciaciones.
Guarda su nombre con tus oraciones
y si debes sangrar,
sangra escondido.
Vámonos, corazón,
tu fe no existe.
Al fin y al cabo tu naciste triste
y triste en cualquier puerto morirás.
Vámonos, corazón,
ya no la esperes.
Bendice su recuerdo si así quieres,
pero marchemos sin mirar atrás.
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